01 octubre 2011

Parque de Lota y Mina Chiflón del Diablo

PARQUE DE LOTA, CHILE
Su nombre original es "Parque Isidora Goyenecha de Cousiño", quien fue su fundadora. Es uno de los patrimonios más importantes de Lota y un orgullo regional y nacional. Este hermoso parque fue delineado entre los años 1862 y 1873 ocupando un área de 14 hectáreas, fue diseñado por el paisajista inglés Mr. Bartlet, con árboles, jardines, estatuas y piletas. Un faro señaliza la costa y algunas aves circulan por el parque. Este parque al igual que el museo cuenta con un servicio de guías especializados que invitan a recorrer el lugar y conocer su historia. Los guías se visten a la usanza del siglo XIX y rememoran el entorno de Doña Isidora Goyenechea y de Don Luis Cousiño.












MINA CHIFLÓN DEL DIABLO, CHILE
El Chiflón del Diablo es una de las minas de carbón chilenas más antigua de las ubicadas en la comuna de LotaProvincia de ConcepciónRegión del Biobío. La mina se sitúa específicamente en el sector "El Morro", antes del "Pique Carlos".
La mina fue habilitada en 1857, y en sus momentos de mayor producción alcanzó las 250 toneladas diarias de extracción, gracias al trabajo de 1500 mineros.
Luego que la producción de carbón decayera en la zona de Lota durante la década de 1990, la mina fue cerrada para su extracción.
Durante el terremoto del 27 de febrero de 2010, tanto el ingreso de la mina como el museo sufrieron cuantiosos daños, sin embargo, las galerías subterráneas resistieron bien el sismo.
Esta mina inspiró el nombre de uno de los cuentos del libro Subterra, del escritor lotino Baldomero Lillo, destacado cuentista chileno. Baldomero escribió en su cuento «El Chiflón del Diablo»:

«La galería del Chiflón del Diablo tenía una siniestra fama. Abierta para dar salida al mineral de un filón recién descubierto, se había en un principio ejecutado los trabajos con el esmero requerido. Pero a medida que se ahondaba en la roca, ésta se tornaba porosa e inconsistente. Las filtraciones un tanto escasas al empezar habían ido en aumento, haciendo muy precaria la estabilidad de la techumbre que sólo se sostenía mediante sólidos revestimientos. Una vez terminada la obra, como la inmensa cantidad de maderas que había que emplear en los apuntalamientos aumentaba el costo del mineral de un modo considerable, se fue descuidando poco a poco esta parte esencialísima del trabajo. Se revestía siempre, sí, pero con flojedad, economizando todo lo que se podía.»






vía Wikipedia

Fotografías: Nicolás Díaz